El VIH-SIDA y la fatiga
La investigación han demostrado que la fatiga es un problema común y significativo para un gran número de personas que viven con VIH, y puede ser debido al virus, a los medicamentos, a problemas asociados de salud o a tratamientos médicos. En varias encuestas, hasta el 40% de personas VIH positivas reportan fatiga, aunque no es siempre persistente o incapacitante.
Sin embargo, cuando la fatiga es persistente, puede interferir con muchas actividades. A menudo, las actividades físicas se reducen, al igual que las actividades sociales, contribuyendo al aislamiento social y a pocas oportunidades para participar de eventos agradables. Las personas que padecen fatiga pueden no tener la energía para visitar amigos, o pueden cancelar actividades planeadas porque están muy cansadas para salir.
Junto con otros problemas, la fatiga puede interferir con la adherencia a los fármacos del VIH-SIDA, incluyendo perderse las dosis por dormirse antes de tomar los medicamentos o permanecer dormido cuando hay una dosis programada. La fatiga también puede interferir con la concentración, la memoria, y la habilidad de retener la atención, la cual puede entorpecer el aprendizaje. En líneas generales, la fatiga persistente en el VIH es común y puede ser inhabilitante
